compañeros lectores y aficionados de la poesia, en este blog encontraras la trayacterio de EMILY DICKINSON en el campo de la poesia norteamericana teniendo en cuenta que aquella es compleja; igualmente encontraras poemas que te dejaran un mensaje deacuerdo a tu forma de interpretar la poesia... espero que te diviertas
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miércoles, 12 de noviembre de 2008
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POEMAS
A SALVO EN SUS CÁMARAS DE ALABASTRO
A salvo en sus Cámaras de Alabastro
Insensibles al amanecer Y al mediodía
Duermen los mansos miembros de la Resurrección
Viga de raso,Y Techo de piedra.
La luz se ríe de la brisaEn su Castillo sobre ellos
Murmura la Abeja en un oído imperturbable,
Trinan los dulces Pájaros en cadencia ignorada
Ah, ¡Cuánta sagacidad aquí perecida¡
Solemnes pasan los Años, Crecientes , sobre ellos
Los Mundos recogen sus Arcos
Y los Firmamentos reman
Se arrojan Diademas y se rinden los Dogos
Tácitos como puntos sobre un Disco de nieve
A salvo en sus Cámaras de Alabastro
Insensibles al amanecer Y al mediodía
Duermen los mansos miembros de la Resurrección
Viga de raso,Y Techo de piedra.
La luz se ríe de la brisaEn su Castillo sobre ellos
Murmura la Abeja en un oído imperturbable,
Trinan los dulces Pájaros en cadencia ignorada
Ah, ¡Cuánta sagacidad aquí perecida¡
Solemnes pasan los Años, Crecientes , sobre ellos
Los Mundos recogen sus Arcos
Y los Firmamentos reman
Se arrojan Diademas y se rinden los Dogos
Tácitos como puntos sobre un Disco de nieve
BELLO

foto tomada en estados unidos en la inspiracion de un poema
A UNA CASA DE ROSA
a una casa de rosa no te acerques
demasiado, que estragos de una brisa
o el rocío inundándola una gota
abatirán su muro, amedrentado.
Y atar no intentes a la mariposa,
ni escalar setos del arrobamiento.
Hallar descanso en lo inseguro
está en el mismo ser de la alegría.
a una casa de rosa no te acerques
demasiado, que estragos de una brisa
o el rocío inundándola una gota
abatirán su muro, amedrentado.
Y atar no intentes a la mariposa,
ni escalar setos del arrobamiento.
Hallar descanso en lo inseguro
está en el mismo ser de la alegría.
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COLOQUIO
Había muerto yo por la Belleza;
me cercaban silencio y soledad,
cuando dejaron cerca de mi huesa
a alguno que murió por la Verdad.
En el suave coloquio que entablamos,
vecinos en la lúgubre heredad,
me dijo y comprendí: Somos hermanos
una son la Belleza y la Verdad.
Y así, bajo la noche, tras la piedra,
dialogó nuestra diáfana hermandad
hasta que el rostro nos cubrió la yedra
y los nombres borró la eternidad.
Había muerto yo por la Belleza;
me cercaban silencio y soledad,
cuando dejaron cerca de mi huesa
a alguno que murió por la Verdad.
En el suave coloquio que entablamos,
vecinos en la lúgubre heredad,
me dijo y comprendí: Somos hermanos
una son la Belleza y la Verdad.
Y así, bajo la noche, tras la piedra,
dialogó nuestra diáfana hermandad
hasta que el rostro nos cubrió la yedra
y los nombres borró la eternidad.
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Cuando cuento las semillas
sembradas allá abajo
para florecer así, lado a lado;
cuando examino a la gente
que tan bajo yace
para llegar tan alto;
cuando creo que el jardín
que no verán los mortales
siega el azar sus capullos
y sortea a esta abeja,
puedo prescindir del verano, sin queja.
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ÉL ERA DÉBIL Y YO FUERTE
Él era débil y yo era fuerte,
después él dejó que yo le hiciera pasar
y entonces yo era débil y él era fuerte,
y dejé que él me guiara a casa.
No era lejos, la puerta estaba cerca,
tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado,
no había ruido, él no dijo nada,
y eso era lo que yo más deseaba saber.
El día irrumpió, tuvimos que separarnos,
ahora ninguno de los dos era más fuerte,
él luchó, yo también luché,
¡pero no lo hicimos a pesar de todo!
Él era débil y yo era fuerte,
después él dejó que yo le hiciera pasar
y entonces yo era débil y él era fuerte,
y dejé que él me guiara a casa.
No era lejos, la puerta estaba cerca,
tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado,
no había ruido, él no dijo nada,
y eso era lo que yo más deseaba saber.
El día irrumpió, tuvimos que separarnos,
ahora ninguno de los dos era más fuerte,
él luchó, yo también luché,
¡pero no lo hicimos a pesar de todo!
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EMBRIAGUEZ
En jarros tallados en nácar
apuro un licor ignorado...
Tal vez ni del Rhin en las cavas
pudiera mi sed encontrarlo.
Con una embriaguez de rocío,
borracha de incógnitos hálitos,
tabernas de azul diluido
recorro en perpetuos veranos.
Cuando las abejas
y las mariposas,
agobiadas, ebrias,
vuelen de las pomas,
aún libaré yo mi vasode extraño licor...
Hasta que los ángeles
me agiten su níveo penacho,
y a los ventanales
celestes se asomen los santospara contemplarme
borracha de azul y de sol.
En jarros tallados en nácar
apuro un licor ignorado...
Tal vez ni del Rhin en las cavas
pudiera mi sed encontrarlo.
Con una embriaguez de rocío,
borracha de incógnitos hálitos,
tabernas de azul diluido
recorro en perpetuos veranos.
Cuando las abejas
y las mariposas,
agobiadas, ebrias,
vuelen de las pomas,
aún libaré yo mi vasode extraño licor...
Hasta que los ángeles
me agiten su níveo penacho,
y a los ventanales
celestes se asomen los santospara contemplarme
borracha de azul y de sol.
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EN MI JARDÍN AVANZA UN PÁJARO
En mi jardín avanza un pájaro
sobre una rueda con rayos
de música persistentec
omo un molino vagabundo
jamás se demora
sobre la rosa madura
prueba sin posarse
elogia al partir,
cuando probó todos los sabores
su cabriolé mágico
va a remolinear en lontananzas
entonces me acerco a mi perro,
y los dos nos preguntamos
si nuestra visión fue real
o si habríamos soñado el jardín
y esas curiosidades
¡pero él, por ser más lógico,
señala a mis torpes ojos
las vibrantes flores!
¡Sutil respuesta!
En mi jardín avanza un pájaro
sobre una rueda con rayos
de música persistentec
omo un molino vagabundo
jamás se demora
sobre la rosa madura
prueba sin posarse
elogia al partir,
cuando probó todos los sabores
su cabriolé mágico
va a remolinear en lontananzas
entonces me acerco a mi perro,
y los dos nos preguntamos
si nuestra visión fue real
o si habríamos soñado el jardín
y esas curiosidades
¡pero él, por ser más lógico,
señala a mis torpes ojos
las vibrantes flores!
¡Sutil respuesta!
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ES LA DICHA UN ABISMO...
¿Es la dicha un abismo por lo tanto
que no me deja dar un paso en falso
por miedo a que el calzado se me arruine?
Prefiero que mis pies se den el gusto
a cuidar los zapatos
porque en cualquier zapatería una
puede comprar un nuevo Par
Mas la dicha se vende una vez sola.
Perdida la patente
nadie podrá comprarla nunca más
Díganme, pies, decidan la cuestión
¿debe cruzar la señorita, o no?
¡Expídanse, Zapatos!
¿Es la dicha un abismo por lo tanto
que no me deja dar un paso en falso
por miedo a que el calzado se me arruine?
Prefiero que mis pies se den el gusto
a cuidar los zapatos
porque en cualquier zapatería una
puede comprar un nuevo Par
Mas la dicha se vende una vez sola.
Perdida la patente
nadie podrá comprarla nunca más
Díganme, pies, decidan la cuestión
¿debe cruzar la señorita, o no?
¡Expídanse, Zapatos!
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LA SORTIJA
En mi dedo tenía una sortija.
La brisa entre los árboles erraba.
El día estaba azul, cálido y bello.
Y me dormí sobre la yerba fina.
Al despertar miré sobresaltada
mi mano pura entre la tarde clara.
La sortija entre mi dedo ya no estaba.
Cuanto poseo ahora en este mundo
es un recuerdo de color dorado.
En mi dedo tenía una sortija.
La brisa entre los árboles erraba.
El día estaba azul, cálido y bello.
Y me dormí sobre la yerba fina.
Al despertar miré sobresaltada
mi mano pura entre la tarde clara.
La sortija entre mi dedo ya no estaba.
Cuanto poseo ahora en este mundo
es un recuerdo de color dorado.
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MORIR NO DUELE MUCHO
Morir no duele mucho:
nos duele más la vida.
Pero el morir es cosa diferente,
tras la puerta escondida:
la costumbre del sur, cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor. Nosotros somos
pájaros que se quedan:
los temblorosos junto al umbral campesino,
que la migaja buscan,
brindada avaramente, hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar nos empuja las plumas.
Morir no duele mucho:
nos duele más la vida.
Pero el morir es cosa diferente,
tras la puerta escondida:
la costumbre del sur, cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor. Nosotros somos
pájaros que se quedan:
los temblorosos junto al umbral campesino,
que la migaja buscan,
brindada avaramente, hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar nos empuja las plumas.
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UN SUEÑO LARGO, LARGO
Un sueño largo, largo, un ya famoso sueño,
que señales no da de que se está acercando el día,
pues no mueve ni un párpado el durmiente:
un sueño independiente y apartado.
¿Pereza como ésta se vio nunca?
En orilla de piedra,
bajo el calor, dejar pasar los siglos
y ni una vez mirar si el mediodía llega.
Un sueño largo, largo, un ya famoso sueño,
que señales no da de que se está acercando el día,
pues no mueve ni un párpado el durmiente:
un sueño independiente y apartado.
¿Pereza como ésta se vio nunca?
En orilla de piedra,
bajo el calor, dejar pasar los siglos
y ni una vez mirar si el mediodía llega.
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